Hace rato cuando estábamos en la iglesia me sentía rara; el sermón era sobre la administración de los recursos así que sobre ese hilo me puse a pensar en cómo está mi vida espiritual, qué me hace falta cambiar y que no se queden en promesa y de ahí mis pensamientos siguieron volando hasta llegar a la pregunta de ¿será que está bien tener ese sentimiento criticón sobre cada cosa que veo, escucho, etc.?
Hay varias cosas que pasan en la iglesia que no me gustan, que no entiendo o que se me hace que necesitan una pulida o barnizada porque se sienten rasposas o se ven viejas.
Me dan ganas de conocer bien a Jesús; que sea realmente mi mejor amigo, al que pueda contarle todo sin pena y sin miedo. Se que esto es totalmente personal y que la salvación no es en grupo, pero de todas formas necesitamos darnos un empujoncito entre todos para conocerlo así como es, en su color más puro y con la confianza que se merece.
No se que cosas debemos cambiar, Dios nos irá monstrando que hacer y espero que no se tarde mucho porque, ¿cómo podremos convencer a otros de que ser cristiano y vivir tomados de la mano de Dios es chido si nosotros mismos no lo entendemos o sentimos?
Me da miedo que el tiempo siga pasando y que nuestro corazón siga latiendo a la misma velocidad cada vez que nos hablan de Jesús. El chiste es que nuestro corazón se acelere, así como cuando ves a la persona que amas, por que en el momento en que lo sintamos estaremos a instantes de estar en el cielo abrazando a ese que nos movía el corazón.